domingo, 19 de abril de 2015

A UNA CHICA DEL PAÍS DEL NORTE


A UNA CHICA DEL PAÍS DEL NORTE

Hace varios años que partiste.
Sin embargo, recuerdo
la altivez de tu expresión,

la pausa de tu nombre sobre el agua.
Desde ahora los nombres
de las calles me parecen tan lejanos

cuando crece el silencio de tus pies
por las piedras que forman la plaza.
Sabes que toda una conversación

fue esa tenue escalera en nuestros
brazos que mantuvo la ausencia:
otro rastro de nostalgia por el aire.

-Esos nombres que no encienden
en los árboles, se quedaron
a la espera de un país sobre tu cuerpo.-

lo pensé. Tu partida provocó
esa larga fila de oscuridad
a la que envidiamos la suerte

de fumar el ocio podrido del insulto.
El recuerdo, más que un héroe,
es una víctima de las fotos y la costumbre.

¿Te volveré a ver? Fue del instante
esa endiablada inquietud de morder
tu compañía que hoy pone a esta historia

puntos suspensivos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA DISTANCIA QUE EN TI SE FORMA



LA DISTANCIA QUE EN TI SE FORMA


En el apretado pulso
de las avenidas, la despedida
corta y fugaz como los autos.

No pasa nada cuando el tiempo pasa, y tú lo dices
lejos aún de la madrugada, lejos
de la vaga sugestión de la cerveza.

Cerrado el viejo rumbo
a través del cansado sendero, la lluvia
repite aquel pasillo de cara al viento;
distancia que en ti se forma
por quien fuera mejor nunca haber visto.

Dura la noche
por las calles recién regadas. Lenta ceniza
horada el retiro de tu cuerpo,
acto que cifra la breve superficie del cansancio.

Sabes que nada perdura en su más hondo
encuentro, así el duro afán persiste
donde lo clandestino es nula entrega,
mas el infinito que padeces soporta
la calle, la noche, los astros.

¿Sabe el hombre la entrega que al tiempo
sólo es vano testigo? De estas calles
que ahondan el poniente, apenas reconoces
el instante que se agota en sombras:
la despedida aún otorga su caricia infame.

domingo, 25 de diciembre de 2011

EN LO ALTO DE LA SOMBRA



EN LO ALTO DE LA SOMBRA

Desde lo más hondo de la alcoba
intenta la memoria sus heridas. La sangre
desfila en los contornos de tu nombre;
queda al fondo la plegaria, la mentira
que invade lentos espejos,
lentos armarios donde perdura el vacío.

Rostro muerto de tanta sombra. Imposible
el ciego perfil que te reclama
su triste oleaje debajo del cuerpo:
acaso tu forma en las orillas declina.

Traza el viento la cicatriz que arde
en lo alto de la sombra. Sabes
con qué dolor mide la ceniza su dominio,
aunque poco le importa en su desnudo
morir en la caricia de tus ecos.

Mientes. Y nada impide que detengas
la humedad que asciende a la caída,
así brote en el pulso la derrota
que reconoce bajo el salitre tus pisadas.

Eres tan sólo el destierro, esta breve
palabra que circula a tientas por el aire.
que tu mirada encendida te abandone
a lo lejos, ya instante, en el cielo mortal.

domingo, 4 de diciembre de 2011

MIRÁNDOLA MIRARME


MIRÁNDOLA MIRARME


Transparente imagen,
bulto disperso en mis ojos, desecha
simetría de fuego, abre la constelada
oscuridad, el vacío inerme la dibuja
casi objeto, pálida hasta
el ramaje de pupilas
en que se disuelve, hasta
verla abrasada,
envolviendo la córnea.

Me descubre:
mirándola mirarme.

domingo, 30 de octubre de 2011

POEMA DE OCTUBRE



POEMA DE OCTUBRE

La soltura fugaz de lo vivido
nos derrama en el césped,
en el instante perpetuo
de tu diálogo sobre la noche,
en la brisa incontenible
del mirar azul: leve aquel
tu cuerpo, oscura
la tímida caricia bajo la hojarasca.

Breve aquella voz internándose en nosotros.
Sobre tu nombre la escarcha, cálida
aparición del viento
sobre tus labios, meciéndote
inevitable al eco de los árboles.

Callaste lenta mi palabra,
no el frágil rumor del agua
sobre tus latidos, no la transparente
humedad de nuestro sueño, mas todavía
era luz aquella en la que nos heríamos lentamente.

Era octubre en el vacío andar sobre nuestro cuerpo.

domingo, 16 de octubre de 2011

PRELUDIO ENTRE LOS ÁRBOLES



PRELUDIO ENTRE LOS ÁRBOLES



El aire se posa desnudo en tus cabellos,
simula un grito,
la cálida desventura del crepúsculo.

Tu voz,
pardo epitafio.

Llueve tu sombra en las hojas
quemando el sordo vaivén
de cuerpos suspendidos en la noche.

sábado, 8 de octubre de 2011

ÚLTIMA LLUVIA DE VERANO


ÚLTIMA LLUVIA DE VERANO


Afuera la lluvia
nos mira recostados
uno a otro en la alfombra.

Dijiste alguno de aquellos días
donde el silencio de mi cuarto
latía en secreto, desconocido.

Dijiste lo húmedo de tu secreto:
lenta era su piel, que me descendía
oscura cuando retirabas los labios,
y cálida te respiraba el viento.

Memoria de tu voz y de tu carne.
cuánto ha de madurar aquel nombre
sobre nuestro cuerpo.

Tardíamente la luz se apodera de la lluvia.

domingo, 22 de mayo de 2011




MEMORIA


Recuerdo la conversación debajo
de los árboles, la memoria del bosque
que te vacía y te nombra, lamentando
el tiempo que se borra en las palabras.

Recuerdo tu mirada inclinándose
en la hierba, el llanto de saberte frágil,
mientras el viento nos detenía
con su pesada sombra en el cabello.

Recuerdo el lento párpado de la lluvia,
su callada forma en los cuerpos, oscuridad
inscrita en el talle rubio de las horas,
como signos que la piel anega o levanta.

Recuerdo de tu rostro así en mi mente:
claridad anochecida, oropéndola
brotando secamente entre la niebla,
ahora que el mármol cuida tu memoria.

lunes, 3 de enero de 2011

FRAGMENTO IV



FRAGMENTO IV

Después del malestar ocasionado por el vodka, vago de un lugar a otro, con un monólogo que se repite a cada latido del silencio en mi cuarto, mientras por un leve resquicio, se apodera la luz de los innumerables libros que amontonan el tedio, la escasa oportunidad de abandonar el monótono pulso del quebranto sobre mis carnes: mi destino no acaba de interrumpir la inútil tarea de medir el tiempo, no hay nada para impedirlo, ni aquel detenido espasmo al filo de mis labios, ni la estúpida manera de levantar los brazos para apretar el alba.

domingo, 19 de diciembre de 2010

FRAGMENTO III



FRAGMENTO III

Todo este día bajo el efecto de la indiferencia, es un señalamiento debajo de lo que supuestamente escondemos en la mesa de noche, cicatrices, alcohol, retazos de una conversación de fin de semana, un libro de Henry Michaux: otra vez la mirada en los márgenes podridos de la memoria.

viernes, 17 de diciembre de 2010

FRAGMENTO II



FRAGMENTO II

Dentro de lo que ofrece la panorámica de lo ocurrido en estos días, queda por resolver la travesía por la que mi espíritu recorre senderos inimaginables y monótonos; esta contradicción lanza a los instintos hacia concavidades más profundas, de modo que éstos naufragan lo más pronto posible a la confusión, al indomable mundo donde se contraen los silencios y el miedo queda como un eslabón que sustrae sus formas, sus múltiples laberintos llenos de soberbia.

sábado, 11 de diciembre de 2010

FRAGMENTO




FRAGMENTO

¿Cómo escribir? ¿cómo desesperar en el alba con la pluma en la mano? Es el trazo lo que provoca en mi esos giros que de mi mente son vértigo, delirio. Pienso en un nombre para detenerme en sus sílabas, para respirar el hueco que hay entre lo que significa para mí y su no posible realidad, su no posible tacto.

sábado, 27 de noviembre de 2010

ESTA NOCHE A LAS SIETE TREINTA


ESTA NOCHE A LAS SIETE TREINTA


Esta noche a las siete treinta
es martes y otra vez jueves
por tu cuerpo hecho una lluvia de monedas,
un suave escaparate para los venados.

Son los árboles que echa a volar
el viento entre tus brazos,
son los días una enredadera
para las palabras encendidas en mi rostro.

Sea esta canción el lago
que con tanto pudor escondes,
esa cascada que de los cuerpos
es un país de nubes entre las manos.

Esta noche a las siete treinta
nunca el agua tuvo cauce más hermoso que tu espalda

miércoles, 24 de noviembre de 2010

TRAVESÍA



TRAVESÍA


De frente,
así el crepúsculo azul todavía
de tus huellas alejándose.

Plenitud
hecha limite
cuando la fatiga apresura
el corto paso de las hojas.

De frente
el camino serpenteando a tu paso,
señales nunca vencidas;
y saberse en condición de viaje
a partir de tu nombre
lacerado y lívido como el viento.

Quién pudiera decirse
al fugaz encuentro desde la lluvia,
una forma odiándose en el mirar.

Si lo hicimos
fue del avance
la materia impalpable del secreto.

Y la noche llega hasta los ojos,llega
como un pulso abierto
en el agua, en la oscura raíz de su tacto.

Piensas el callado instante que de tu nombre
invoca la pregunta: Lenta
es aquella hora
en la invasión secreta de la luna

¿Quién las mudanzas de la suerte ignora?

Mejor el abandono, su destino.

domingo, 14 de noviembre de 2010

EN EL CALOR VACANTE



EN EL CALOR VACANTE

El hecho de arrojar a un mismo tiempo
los objetos que alguna vez fueron
por ti consumidos:
es palpar calor vacante
de tu blusa abierta de cara al viento,
es ignorar toda la ceniza
que perdura en los posibles sitios donde estabas.

Fue el verano la vida -dices-
cuando el rostro a las manos llevas,
y el mórbido cuerpo imaginado
ensombrece la playa invisible de tu espalda.

Con qué distancia te contemplas
saladamente húmeda, en el momento
que se te acerca la noche, fechas, rostros,
caricias que llenaron de luz aquel verano.

Y recuerdas la compañía de sus ojos
en la noche;dañarse lentamente
tus labios al roce con los suyos,
y casi te basta un ligero contacto,
la formula secreta de dos seres tendidos.

Al presente acude el silencio
que te observa,abandonas
los años o te abandonan ellos
al fondo de su vuelo, intolerable.

Fue el verano la vida -dices-
hiere la oscura humedad de tu nombre
el quebranto irrepetible de los cuerpos.

Pero de un solo instante se ha cerrado la existencia.

martes, 20 de abril de 2010

AL VIENTO


AL VIENTO

Cuando todos los siglos vuelven,
y tu imagen detiene lo innombrable,
aquella risa a la memoria
acude, los desnudos momentos
de su figura en el cristal,
la palidez de tu rostro en su boca.

Vuelve a ondularse tu cabello.
Y todo lo vivo y por vivir
no es más que la sola
aparición del cuerpo con su noche.

Que en ti se detenga la oscura raíz
de su paso, y la concavidad
del nombre apriete el duro
goce temporal, y el pasmo
sea la respiración lenta o perdurable.

Vuelve a ondularse tu cabello
en el nombre azul y remoto del mar.
Es el recuerdo ocasión y alcoba,
donde el calor inventa su infinito.

Cuando todos los siglos vuelven,
tu imagen detiene lo innombrable, la sombra, el viento.

lunes, 19 de abril de 2010

Náufrago


NÁUFRAGO


Es el cuerpo que permanece distante,
si no materia, ya transparente,
anega su espuma
donde sólo el eco de si mismo brota.

Así vestigio de la carne,
débil en su límpido reflejo,
oscurece aquella sombra en la arena.

En un instante, en una intensidad, la sangre
lo recorre tibio por la frente, todavía
se percibe su lento mirar, llueve,
mas intacto queda en reposo por las olas.

Como el mar que acaricia su pecho de ahogado.

jueves, 8 de abril de 2010

VUELTA AL PRINCIPIO



VUELTA AL PRINCIPIO

A través del patio
se desdice la memoria,
polvo la vida que se derrama
entre las grietas, bebo
la cálida espesura del muro.

Camino sobre el vaivén.
El árbol de palabras
en mi frente dibujado:
andar a tientas
en lo no visible,
pienso que no pienso.

A través del patio,
breve la medianoche y la aurora
cuando el pasado es decepción.
un lento parpadeo
desmorona el cuerpo
que lo contempla:
me reduce, me asume en sí,
me devuelve a la nada.

domingo, 21 de marzo de 2010

SONÁMBULO


SONÁMBULO

En esta búsqueda a la que el cuerpo nos arroja,

hunde sus pisadas esta humedad que lame los vértices de mi espalda,

mientras el smog determina los peces que caen del suelo hasta

los tenues laberintos de la azotea.


En esta búsqueda a la que tu nombre me arroja,

sobran las calles para nadar de espaldas entre los negocios cerrados,

en donde tu rostro es una suave competencia entre rascacielos,

un trayecto insípido que va desde mi cráneo hasta la tosca circunferencia de tu garganta.


No, no hay más llamadas telefónicas de túneles sin memoria, de gatos podridos

en la banqueta, de hombres fumando afuera de la fábrica.

No, no hay más que mi sombrero recuperándose en una vieja revista pornográfica.

No, no hay más que tu recuerdo en los recibos del tele cable.


Solo, desde la punta de mis monedas hasta la lujuria del abrelatas,

camino arrancándome los números de tu nacimiento,

el escarnio de tu sombra masturbándose en mis cigarrillos,

esa lentitud de tu verbo entre las falanges de la lluvia.


¿Hay más vísceras como agujetas en los bolsillos del ahogado?


En esta búsqueda a la que la desesperación nos llama,

deja, deja que me atropelle el aroma de este boleto de avión,

con un toque sutil hasta los dedos, hacia tu garganta,

donde el aire podrido -el poema- no tiene ya que decirme.

jueves, 1 de enero de 2009

Cuando estoy en mi cuarto





CUANDO ESTOY EN MI CUARTO

Cuando estoy en mi cuarto
y esa niebla se contrae y se extiende sobre mis brazos,
pienso en como sería increíble depositar mi cadáver sobre una plataforma de hierro,
así la lluvia podría arañar débilmente los cristales rotos, el agua verdinegra,
la flor que sube hasta mi boca.
Así los recuerdos podrían flotar en este desorden de botellas de plástico, colillas, servilletas con semen.
Así mi nombre podría respirar como una rata alejándose de un bote con vísceras.

Detrás de estas letras que desoyen la melodía que carcome en pedazos mi nariz
yace un impostor,
un cretino que apaga la luz para entrometerse en un camastro,
mientras la noche se descompone en su cuerpo trazando un cuchillo de niebla que acaricia sus párpados,
mientras el tiempo despelleja sus sueños, imágenes perdidas que punzan en su cabeza
con un sordo tam-tam que se enreda en los músculos,
¿Penetra el aceite en cada herida donde me identifica el polvo entre las costras?
¿Es la memoria la que se repliega frente a la opaca luminosidad de la sangre?

En esta meditación borrascosa, en esta idea que sumerge instantes colgados contra mis uñas,
quiero pedir a mi silueta una paradoja menos libre a la que pueda sostenerme,
ese mapa acerca de los puntos clínicos por donde debo ayunar hasta el hueso,
aunque siga enredado a esta humedad, a estas paredes, a este ritmo donde mi cuarto sigue a oscuras, contra aquella luna espesa que brota desde las sábanas.

¿Estoy realmente en este cuarto viendo como palpitan mis plagas por el aire?
Agarro mis sucias mantas para atravesar esa comarca del insomnio,
este delirio que atraviesa las verdes estatuas de mi poema,
pero el día sumerge sus navajas siempre y cuando detenga mi nombre en su rostro,
en mi cuarto a donde nadie me llama, a donde la niebla repite este cansado monólogo,
En mi cuarto donde el día y la noche por fin desgarran sus sílabas en una plancha de hierro.

En mi cuarto el lápiz sólo escribe sombras.