
AL VIENTO
Cuando todos los siglos vuelven,
y tu imagen detiene lo innombrable,
aquella risa a la memoria
acude, los desnudos momentos
de su figura en el cristal,
la palidez de tu rostro en su boca.
Vuelve a ondularse tu cabello.
Y todo lo vivo y por vivir
no es más que la sola
aparición del cuerpo con su noche.
Que en ti se detenga la oscura raíz
de su paso, y la concavidad
del nombre apriete el duro
goce temporal, y el pasmo
sea la respiración lenta o perdurable.
Vuelve a ondularse tu cabello
en el nombre azul y remoto del mar.
Es el recuerdo ocasión y alcoba,
donde el calor inventa su infinito.
Cuando todos los siglos vuelven,
tu imagen detiene lo innombrable, la sombra, el viento.